Para llegar a Puebla, es necesario acicalarse… piense que esta Ciudad cuyas torres catedrales-gemelas como las del poeta López Velarde, posee edificios como soñados; es como una olla de riquezas puestas en hervor de la que se desprenden talavera, ladrillos, encajes de piedra, retablos y bronces de campanas… Aquí como en ninguna parte de México, están todas las delicias en el comer y el preparar los alimentos es sagrada liturgia y postinero festín; es aquí manos etéreas de apacibles monjas han sabido aderezar dulces de leyenda, coronamiento de incomparables comidas… Puebla, taza de luz en agua de azulejos!
… HE AQUÍ UN CIUDAD SIN LABERINTOS!
“Rutas Gastronómicas de México”
Mariano Flores Dueñas.
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