Puebla de los Ángeles
Fue la primer ciudad cuidadosamente planificada por la Corona Española y una de las causas principales que motivaron su fundación fue la imperiosa necesidad de establecer un centro de población entre México y Veracruz para dar mayor seguridad a los viajeros que llegaban de España, además de contar con una colonia poblada por los españoles, por lo que se le encomendó al franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indígenas cariñosamente “Motolinia”, la tarea de buscar cuidadosamente el lugar más apropiado para tal fin, y el 16 de abril de 1531 se lleva a cabo la ceremonia de la Fundación de Puebla de los Ángeles, que hasta nuestros días es custodiada por el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y la Malinche y observada a lo lejos por el Citlaltépetl o Pico de Orizaba.
Para el viajero recorrer el Centro Histórico de Puebla, es un reencuentro con el romanticismo en las plazuelas y jardines, un mano a mano con la historia en los Fuertes de Loreto en donde se llevo a cabo la gloriosa Batalla del 5 de Mayo de 1862 y la Casa de los Hermanos Serdán en donde se iniciara el 18 de noviembre de 1910 la Revolución Mexicana en esta ciudad de Puebla, sus innumerable cúpulas de las iglesias con sus recubrimientos en mosaico de Talavera y Azulejo, deslumbrantes remates barrocos, ornamentación de influencia morisca, todo esto se antoja como un sueño…
Puebla además de su belleza arquitectónica ofrece a sus visitantes la mas amplia y variada tradición gastronómica, con aquellos platillos que satisfacen al mas exigente de los paladares, mediante la mezcla de dos culturas, que da como resultado los exquisitos platillos que actualmente se pueden disfrutar, como el Mole Poblano, los famosos Chiles en Nogada, sus Pipianes, Chalupas, Chanclas, Molotes, los Cuitlacoches, el Huazmole de Caderas y Espinazos de la matanza de Tehuacan y no se diga de la gran variedad de dulces típicos como los Camotes, la Tortita de Sta. Clara, Picones, Duquesas, Muéganos, Palanquetas y Alegrías, Gallitos de Jamoncillo, Gaznates…
por lo tanto después de este recorrido es imprescindible visitar a la tradicional Fonda de Santa Clara. |